La visión del dueño de Galeno, Julio Fraomeni, sobre la crisis económica y su sector. El impacto de la devaluación, el caso Débora Pérez Volpin y el debate por la legalización del aborto

“Nunca a un gobierno le importó la salud”

 

Dueño de una de las principales empresas de medicina prepaga de la Argentina, Julio Fraomeni tiene título de médico cirujano. Pero, con una fortuna personal en torno a los US$ 700 millones (antes de la devaluación de los últimos meses), está claro que su mayor vocación es la empresaria. Apenas recibido, a los 24 años ingresó al Sanatorio Quilmes, desde donde empezó a construir lo que se convertiría, 20 años más tarde, en el principal prestador privado de salud. La historia es relativamente conocida: Fraomeni adquirió, seis meses antes del colapso de la convertibilidad, la deuda de las empresas TIM y Galeno Life, hasta ese entonces en manos de The Exxel Group, el desaparecido fondo de inversión que creó y comandó el ex Citi Juan Navarro. La operación incluyó los Sanatorios de la Trinidad de Palermo y de San Isidro. Hoy el Grupo Galeno, con más de 10.000 empleados en sus distintas áreas de negocios, factura unos US$ 1.000 millones cuando, como dice Fraomeni: “El año pasado facturamos US$ 2.000 millones, así que este año serán US$ 1.000”.

No es la primera devaluación que te toca afrontar; de hecho, la de 2001 fue crucial. En un rubro tan dolarizado, ¿qué sentís como empresario cada vez que se repite la película?
Desde que inicié mi trayectoria empresaria, trato de mantener una mirada de mediano y largo plazo para tratar de sostener lo que uno tiene. La verdad que la historia hizo o hace que siempre en los momentos de crisis crezcamos.

¿Crecés en los momentos de crisis porque finalmente terminan en concentración?

No… Mencionaste 2001, ese fue un momento de crisis y ahí pegamos un salto grande. En aquel momento, fue una oportunidad y la tomé. Por supuesto que cuando compré –me acuerdo como si fuera hoy– esa compañía que había armado facturaba US$ 400 millones y al poquito tiempo facturaba 100…

 

 

Algo parecido a lo que te pasa ahora.
El año pasado terminamos facturando US$ 2.000 millones, y este año vamos a terminar facturando, por ahí, US$ 1.000. Si bien estas cosas duelen, y hay que pasarlas, el foco, el objetivo está en otro lado. El core nuestro es la salud: por nuestros sanatorios pasan un promedio de 200.000 personas por año en internaciones. Y entre la prepaga y la ART le damos servicios a más de dos millones de personas.

Esta crisis llegó en medio de la recomposición del negocio, que venía ajustando a ritmo acelerado…

La ley que regula la medicina prepaga es mala. Nos han incluido un montón de prestaciones y nos regulan precio. Eso te va asfixiando, año tras año. Cuando se producen grandes devaluaciones como ahora, estas compañías quedan totalmente desarbitradas porque hay dos grandes costos: el 65% que es recursos humanos, y el otro 35% es dólar. Medicamentos, descartables, insumos de otros tipos, equipamiento, abonos. Entonces, esto pega muy fuerte. Por eso este año están todas las compañías con números negativos; necesitamos realmente recomponer para que este sistema sea sustentable.

¿Cómo ves el sector de la salud más allá de los desajustes del negocio privado?
El sistema de salud en Argentina está fragmentado y poco coordinado. Hay muchos actores. Tenés las obras sociales, los prepagos, los hospitales públicos. Y lo que le pasa a la medicina prepaga les pasa a los demás. También les pasa a las obras sociales y al hospital público, porque el hospital público tiene que recomponer insumos de la misma manera en que lo hacemos nosotros. Entonces, en un escenario donde la macroeconomía está desordenada, te desordena la micro, también. Nosotros, independientemente de estar expectantes ante la posibilidad de cualquier crecimiento, estamos haciendo la cuarta torre Trinidad en Palermo, de 15.000 metros cuadrados, que va a tener el centro de emergencia más grande del país.

¿Cuándo se lanzó esa inversión?
Arrancó el año pasado y la vamos a terminar en abril del año que viene.

¿No se alteraron los planes?
El plan de la compañía es que de las 12.000 personas que tenemos, en dos o tres años, estén trabajando entre 14.000 y 15.000 personas. Por supuesto que hay momentos en que uno va más rápido, y momentos en que uno va más lento. Pero el norte siempre es el mismo. Hay un plan de inversiones de unos US$ 100 millones que se va a ir implementando en el tiempo.

Una observación frecuente es que, por la crisis o para expandirse, las prepagas optan por bajar costos y calidad, también en lo referido a los profesionales.
Yo tengo que hablar del caso particular de Galeno. Nosotros estamos tomando profesionales constantemente, no sacando, por lo cual siempre estamos tratando de que el médico esté más cerca de la gente.

¿Cómo viviste el caso de Débora Pérez Volpin? (N. de la R.: La periodista falleció en La Trinidad de Palermo en medio de una endoscopía).
Lo viví con angustia y con dolor. Con mucha responsabilidad. Nosotros, desde el momento en que el tema pasó a una etapa judicial, lo único que podemos hacer es apoyar la investigación y abrirnos con todos los elementos que tenemos.

¿Cómo afectó a la empresa?
Como todo tema mediático, te pega desde el punto de vista emocional, pero confiamos en lo que hicieron nuestros profesionales y en todos los protocolos que tenemos, y en todo el personal auxiliar que colaboró. También confiamos en la Justicia. Pasan tres millones de personas por los consultorios externos y las guardias por año… Se hacen 6,7 millones de prácticas por año. No somos improvisados.

¿Estás convencido de que las cosas se hicieron bien?
Yo sí estoy convencido. No quiero abrir juicios ni confrontar con nadie. Pero estoy convencido.

Este año hubo un debate fuerte que los involucra, el de la legalización del aborto.
Te voy a dar mi opinión desde mi punto de vista humano y cristiano. A mí no me gusta el aborto. Porque creo en la vida. Entonces, ahí me paro. Desde lo humano y lo religioso.

¿Y como médico?
También. Excepto situaciones en las cuales se produjo una violación, un embarazo de esa índole, que tenga un viso de esas características. Si no, yo creo que a la vida hay que apoyarla.

¿Es la línea generalizada en todo el grupo, o no necesariamente?
Bueno, es el pensamiento del grupo que direcciono yo, y la gente que trabaja conmigo tiene una forma de pensar muy parecida a la mía. Así que esto lo digo también como empresa, e incluso hicimos, con otros prestadores, una manifestación clara de que estábamos en contra del aborto. Junto con el Austral, el Mater Dei, en fin, otros prestadores que piensan humana y religiosamente como nosotros.

Esa postura es contraria al ahora secretario de Salud, Adolfo Rubinstein. No está relacionado, pero ¿en qué medida te parece relevante que se haya degradado el Ministerio de Salud a Secretaría?
Esto tiene un enfoque que tiene que ir de lo global a lo particular. El sector salud –lo digo con la experiencia de estos 30 y pico de años de trabajo– nunca fue importante para ningún gobierno. Eso desde lo global. Y, desde lo particular, creo que el Ministerio de Salud es un lugar muy importante, donde se pueden hacer un montón de cosas. Creo que Rubinstein es un muy buen ministro (sic). Pero también necesitamos que, en algún momento, se le ponga más foco. En Argentina, al vivir ciclotímicamente de crisis en crisis, lo urgente relega a lo importante.

¿Qué es lo importante?
Creo que tener un sector de salud coordinado, donde el nivel de hospitales y obras sociales esté muy conectado y sea uniforme. Es una asignatura pendiente hacia adelante, porque hoy las diferencias son grandes. En la medida en que te amesetás, con el tiempo empeorás.

FORBES - Noviembre 2018

 

Nota original


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Adecra+Cedim, Confeclisa, Conaes y FEM enviaron una carta al gobierno nacional, obras sociales y sindicatos para exigir una “salida ordenada de la profunda emergencia del sector” y advierten sobre la dificultad para afrontar el pago del bono de fin de año

“No podemos garantizar la continuidad de la atención médica, menos aún con el pago obligatorio del bono de fin de año”

 

Adecra+Cedim, junto a Confeclisa, Conaes y FEM, que nuclean a todo el sector prestador, enviaron una carta al gobierno nacional, obras sociales y sindicatos, para exigir una “salida ordenada de la profunda emergencia del sector”, a partir de las propuestas ya sugeridas por Adecra+Cedim, ya que, hasta ahora, no han tenido ninguna respuesta. También, advierten sobre la dificultad para afrontar el pago del bono de fin de año.

 

“No podemos garantizar la continuidad de la atención médica, menos aún con el pago obligatorio del bono de fin de año”

 

Clínicas, sanatorios, centros de diagnóstico, laboratorios de análisis clínicos, instituciones psiquiátricas, geriátricos y emergencias médicas y medicina domiciliaria, nucleados en Adecra+Cedim, Confeclisa, Conaes y FEM, respectivamente, exigieron al gobierno nacional y a las principales obras sociales y sindicatos nacionales una “salida ordenada de la profunda emergencia del sector”. “Las condiciones actuales del país nos llevan a consumir rápidamente nuestro capital de trabajo y a reducir el número de camas disponibles”, señalaron las cámaras. Respecto al bono decretado oficialmente, comentaron: “Sumado a las paritarias en plena vigencia, aún no financiadas del todo, ahora debemos afrontar el pago del bono especial”.

 

 

Modelo de carta dirigida a Superintendencia de Servicios de Salud (SSS), PAMI, Jefatura de Gabinete, Secretarías de Trabajo y de Salud, Sindicato de la Sanidad (FATSA) y Consejo de Obras y Servicios Sociales Provinciales de la República Argentina (COSSPRA)

 

En una carta que las entidades Adecra+Cedim, Confeclisa, Conaes y FEM enviaron a la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS), PAMI, Jefatura de Gabinete, Secretarías de Trabajo y de Salud, Sindicato de la Sanidad (FATSA) y Consejo de Obras y Servicios Sociales Provinciales de la República Argentina (COSSPRA), advirtieron que “no podemos garantizar la continuidad de la atención médica, menos aún con el pago obligatorio del bono de fin de año”.

Las entidades, que representan a clínicas, sanatorios, centros de diagnóstico, laboratorios de análisis clínicos, instituciones psiquiátricas, geriátricos y emergencias médicas y medicina domiciliaria, reclamaron al gobierno que “asuma la responsabilidad de instrumentar los mecanismos necesarios para salir ordenadamente de esta profunda emergencia”, por medio de las propuestas ya ofrecidas por Adecra+Cedim.

“Sumado a todo lo anterior, el sector se encuentra en pleno desarrollo y cumplimiento de los convenios paritarios, que no han contado con la suficiente financiación, al que ahora se le impone el pago de un bono especial”.

El sector, que atiende a no menos del 60% del total de los pacientes del sistema público de salud, ha advertido, en reiteradas oportunidades y con números precisos, sobre la necesidad de resolver los problemas de funcionamiento y financiación pero la falta de respuestas concretas ha agravado la crisis del sector.

 

Prensa Adecra+Cedim - 19/11/18


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