Carta a Clarín: “Las células madre y protocolos con un halo de sospecha”

 

La terapia con células madre es un tratamiento bien establecido para enfermedades de la sangre desde hace muchos años, al igual que para algunos padecimientos de las articulaciones. Sin embargo, para que las células madre o pluripotenciales pudieran ser usadas en reparar el músculo del corazón, siempre tuvieron un halo de sospecha en cuanto al tipo de protocolos que se seguían, ya que cuando se produce un infarto (muerte de células por falta de oxígeno) queda una cicatriz para que el resto del músculo se siga contrayendo y no se rompa con el movimiento constante. Calcúlese que un corazón late aproximadamente 100.000 veces por día.

Desde que comenzaron los experimentos en animales, los cirujanos fuimos siempre escépticos sobre los resultados, ya que al tener el corazón en nuestras manos en las cirugías, no imaginamos cómo las células nuevas cambiarían esa cicatriz por nuevo tejido contráctil. Entendiendo que el músculo del corazón tiene una distribución especial, no en formas de fibras longitudinales, sino como escalones entrelazados, (muy compleja) de ahí que las células no podrían por sí solas acomodarse de esa marea particular. Los protocolos que se realizaban inyectaban las células directamente en la profundidad del músculo desde la superficie o a través de catéteres por las arterias coronarias o por catéteres huecos por grandes arterias pinchando la parte interna del músculo, pero sin ninguna lógica distributiva; lo más grave era que siempre el procedimiento de inyección estaba acompañado por alguna clase de by pass o stent, cosa que hacía imposible definir si la mejoría en algunos casos se daba por las células o porque se le otorgaba al corazón oxígeno de vuelta. En nuestro país, muy pocos realizaron estas prácticas, puesto que no eran seguras y confiables.

Como ex presidente y cirujano cardiovascular, públicamente siempre junto a muchos colegas estuve en contra de estos tipos de protocolos de investigación, pero creo que la ciencia no debe detenerse porque algunos, no sé con qué intención, tergiversan resultados en provecho propio. Se deben apoyar iniciativas que estén bien planteadas, dentro de la ética científica, repudiando a los mentirosos que denostan la investigación y el progreso serio.

Doctor Fernando Cichero 
PROFESOR DE LA UCA. FUNDACIÓN BARCELÓ, UBA. EX PRESIDENTE DEL COLEGIO ARGENTINO DE CIRUJANOS CARDIOVASCULARES. JEFE DEL DEPARTAMENTO DE CIRUGÍA DEL HOSPITAL FERNÁNDEZ. MINISTERIO DE SALUD DE LA CABA.
fernando_cichero@yahoo.com.ar

Clarín - 24/10/18

 

Nota original


Boletín Oficial: Ediciones anteriores - ANMAT: Comunicados anteriores


www.inversorsalud.com.ar - info@inversorsalud.com.ar

 

 

https://www.facebook.com/carlos.orozco.9480


INFORME ESPECIAL DE ADECRA+CEDIM

Los prestadores médicos privados son los verdaderos financiadores de la salud en Argentina

 

La organización del sistema de salud en Argentina

 

Todo sistema de salud debe ser analizado desde tres perspectivas:

 

a) Las reglas de cobertura
b) Los financiadores de la salud
c) Los prestadores médicos

La regla de cobertura establece las personas que estarán cubiertas por los diferentes esquemas de protección y cuál será el origen de los recursos. En Argentina, esta regla establece que conviven tres subsistemas:
i. El subsistema público: cubre a la totalidad de la población y se financia con rentas generales.

ii. El subsistema de seguridad social: cubre a los trabajadores activos formales y los jubilados, junto con sus familias, que abarcan al 55% de la población y se financian con aportes salariales.

iii. El subsistema privado: cubre a trabajadores activos formales, junto con sus familias, con cobertura de seguridad social que optan por una empresa de medicina prepaga, los cuales abarcan al 10% de la población (derivación de aportes), más personas sin cobertura social que se afilian voluntariamente a una empresa de medicina prepaga, que representan otro 5% de la población; los primeros se financian con sus aportes salariales, que se derivan de la seguridad social hacia la medicina prepaga, más pagos de bolsillo por complemento de cuotas, y los segundos, con pagos de bolsillo por la cuota completa.

Del total de recursos que se asignan a salud en Argentina -estimados en, aproximadamente, el 10% del Producto Bruto Interno (PBI)-, el sistema público de salud aporta sólo un cuarto (2,5% del PBI), siendo los restantes recursos aportados por la seguridad social y las empresas de medicina prepaga (4,5% del PBI) y el gasto privado directo de las familias (3% del PBI).

Los financiadores de la salud son las entidades que reciben mensualmente los recursos de la salud y gestionan la compra de productos y servicios médicos para atender a su población bajo cobertura. Así, entonces, en la seguridad social, estas entidades son las obras sociales y, en la medicina privada, las empresas de medicina prepaga. Tanto las obras sociales como las empresas de medicina prepaga compran los productos y servicios médicos a prestadores médicos.

 

Los prestadores médicos son los profesionales, los laboratorios y farmacias de medicamentos, los centros de diagnósticos y tratamientos ambulatorios, las clínicas y sanatorios privados y los hospitales públicos. Un primer aspecto, que usualmente pasa desapercibido para la mayoría de la sociedad y prácticamente la totalidad de la dirigencia política, es que aún cuando en Argentina el desarrollo de la red pública de prestadores de salud es muy importante, está lejos de ser la principal vía por la que los argentinos acceden a los servicios de salud.

 

En Argentina, el 60% de las instituciones de salud son privadas. El fenómeno no es nuevo, ni producto de ninguna “privatización” de la salud, sino el resultado natural de una historia institucional signada por el desarrollo de infraestructura sanitaria de la mano de empresarios y emprendedores médicos privados. Un segundo aspecto, igualmente importante, es que dentro del sector privado las organizaciones con fines de lucro son la mayoría. El 95% son instituciones con fines de lucro que concentran el 87% del total de camas privadas que hay en el país. El tercer aspecto distintivo es que se trata, en su gran mayoría, de pequeñas y medianas empresas (PYME). El tamaño promedio de los establecimientos del país ronda las 50 camas por establecimiento.

 

Así, los financiadores institucionales del sistema de salud (obras sociales y empresas de medicina prepaga) compran mayoritariamente servicios médicos a los prestadores privados. Lo mismo ocurre con el gasto privado directo en salud que hacen las familias, que, en general, es destinado a prestadores privados. De esta forma, se puede decir que, prácticamente, el 75% de los recursos en salud son destinados a prestadores médicos privados para brindar atención médica al 70% de la población argentina.

La perversa cadena de pagos en el sistema de salud

 

Dentro del gasto total de las obras sociales y empresas de medicina prepaga, según datos de PAMI y de ADEMP, el 65% se destina al pago de honorarios y aranceles por prestaciones médicas recibidas por sus afiliados, un 15% corresponde a medicamentos y prótesis y el restante 20% a gastos administrativos y comerciales. Es decir, que dos de cada tres pesos que gestionan los financiadores institucionales de la salud se dirigen hacia prestadores médicos privados. Sin embargo, existe un importante descalce entre el momento en que los financiadores institucionales reciben los recursos, sus afiliados reciben la atención médica y los prestadores reciben el pago por dichas prestaciones médicas. Para tener una visión más ilustrativa del fenómeno, se presenta el gráfico 1.

 

Gráfico 1. La cadena de pago en el sector salud

 

 

Fuente: elaboración propia

 

Tanto las obras sociales como las empresas de medicina prepaga reciben los recursos de aportes salariales y cuotas desde el mes de cobertura hasta 30 ó 40 días después de la misma, según los convenios directos o desregulados que cada una de ellas posea. Las personas reciben las prestaciones médicas en el mes de cobertura. El prestador presenta la factura a la obra social y a la empresa de medicina prepaga terminado el mes de cobertura, que es cuando se otorgó la prestación médica.

 

Sin embargo, es práctica extendida, en el sector salud, que aquella factura por prestaciones brindadas por el efector se abone 90 o hasta 120 días después. Si hubiera inflación y tasas de interés bajas y estabilidad del dólar, como ocurre en países más normales –sin ir más lejos, Uruguay o Chile–, este descalce no sería un inconveniente, en la medida en que el ciclo de pago no se discontinúe. Pero, con alta inflación, alta tasa de interés y alta volatilidad cambiaria, el perjuicio para los prestadores médicos es enorme porque tienen gastos que no pueden diferir. Los salarios y cargas sociales, que representan el 74% de sus costos, deben ser abonados apenas termina el mes de cobertura, y los proveedores de insumos, que representan el otro 26% de los costos, exigen ser pagados no más allá de los 60 días.

 

Es más, aún cuando haya aumentos de honorarios y aranceles médicos por parte de las obras sociales y las empresas de medicina prepaga, el daño que ocasiona la cadena de pagos no se mitiga, porque, en general, dichos aumentos son compensatorios de aumentos de salarios –no de insumos, muchos de ellos dolarizados– y llegan a los prestadores médicos a los 90/120 días de que los prestadores tuvieron que pagar los aumentos de salarios y los aumentos de precios de insumos, debido a las subas del dólar. Si a esto se agrega la suba de la tasa de interés sobre el capital de trabajo, la tensión financiera sobre los prestadores es extrema y muy difícil de sobrellevar, impactando finalmente en la rentabilidad de las instituciones hasta llevarlas al déficit económico.

 

Así, la inestabilidad económica genera riesgo sanitario desde el momento en que promueve la posibilidad de que, masivamente, quiebren prestadores médicos privados que, en el sistema de salud argentino, son mayoría respecto a los prestadores públicos. Es imposible que los prestadores públicos puedan contener la demanda sanitaria que hoy atiende el sistema privado de salud. Los prestadores que no quiebran y se mantienen funcionando terminan convirtiéndose en los financiadores fácticos de la salud en Argentina ya que financian, con su capital de trabajo y su patrimonio, a los financiadores institucionales.

La actual coyuntura, de persistir, es insostenible

 

Desde diciembre de 2017 a septiembre de 2018, los insumos médicos –en particular, insumos para imágenes y laboratorios, descartables y medicamentos– crecieron en 9 meses entre 60% y 100%, producto de la fuerte devaluación que el peso sufrió este año.

 

A lo anterior se suma, como un pesado agravante, el impacto de la aceleración inflacionaria sobre el Convenio Colectivo de Trabajo. La negociación de mediados de año fijó un incremento de salarios de convenio, uniforme para todas las categorías, de 27,5%, a aplicarse en la segunda mitad de 2018, con una cláusula de revisión a aplicarse en febrero de 2019, en función de cuál haya sido la evolución final de la inflación en 2018. Dado que se espera una tasa de inflación del 45% para 2018, si los salarios de convenio se revisan acorde a ello el costo laboral de los prestadores médicos habrá subido, a febrero de 2019, en el orden del 60%, debido a que ya hubo una corrección por inflación, aplicada a principio de 2018, del salario de convenio –a raíz de que la inflación en 2017 resultó mayor a la proyectada por el gobierno–, más la pauta salarial y corrección correspondiente a 2018.

 

A su vez, asumiendo un dólar, a fin de año, a 44, como lo estima el Rofex en su cotización del dólar a futuro, se espera que los insumos médicos aumenten, para febrero del año entrante, entre un 80% y un 120%, y las inversiones en equipamiento médico lo hagan en un 130%.

 

Siendo así las cosas, se proyecta que los costos totales de los prestadores médicos habrán aumentado, en el período enero 2018 – febrero 2019, un 67% (cuadro 1), sumando a la situación actual una brecha de más de 32 puntos porcentuales para equiparar ingresos y costos. Esto explica el estado de caos económico en el que vive la mayor parte del sector prestador.

 

Cuadro 1. Aumento de los costos de los prestadores médicos.
Variación porcentual enero 18-febrero 19

 

 

Fuente: elaboración propia

 

Propuestas

 

Entendiendo a la salud como un bien público y a los prestadores privados como un engranaje de importancia del sistema de salud argentino, su deterioro lleva –más temprano que tarde–, necesariamente, a la ruina del sistema en su conjunto.
Las propuestas concretas pueden resumirse en los siguientes items:
a) Volver a poner en marcha la Mesa Sectorial de Prestadores de Salud, formada en el seno del Ministerio de Producción de la Nación, para retomar las propuestas de corto, medio y largo plazo proyectadas en el mismo.

b) Sostenibilidad y sustentabilidad del sector. Garantizar su financiamiento.

c) Sistema Fiscal Integral para el sector.[1], con especial atención en:

b.1) Recupero de la pérdida del IVA Crédito Fiscal originado en la compra de bienes y servicios, vía devolución/compensación/figura de pago a cuenta.

b.2) Revisión de las diferentes alícuotas para el Impuesto sobre los Ingresos Brutos así como las condiciones de su liquidación, dado que, en la actualidad, contribuye a la inequidad del sistema, con consecuente elevado y distorsivo impacto en sus economías. De igual modo, revisión del tratamiento de tasas provinciales, nacionales y municipales.

b.3) Tratamiento impositivo promocional para las inversiones de capital, realizadas por estos establecimientos.

b.4) Plan de salida ordenada y gradual de la Emergencia Sanitaria, que concluye en diciembre de 2019, el que debe contemplar, necesariamente, un plan de pagos accesible y sostenible en el futuro, que contribuya a superar la crisis económico-financiera descripta y acentuada en los últimos años.

d) Régimen diferencial de tarifas de servicios públicos esenciales para el sector puesto que dependen, para brindar sus prestaciones, de estos suministros, indefectiblemente.

[1] Informes Económicos ADECRA+CEDIM números 14 y 15, diciembre de 2016 y mayo de 2018. www.adecra.org.ar 

 

Prensa ADECRA+CEDIM - 24/10/18


Boletín Oficial: Ediciones anteriores - ANMAT: Comunicados anteriores


www.inversorsalud.com.ar - info@inversorsalud.com.ar

 

 

https://www.facebook.com/carlos.orozco.9480


 

ALPI concientiza en el mes del ACV

 

En el marco del Día Mundial del ACV, que se celebra el 29 de octubre, ALPI acerca algunos tips sobre sus síntomas y sugerencias para su prevención

*Por Vanina Daniela Fernández Caputi (MN 102259 MP 229249), cardióloga de planta de ALPI Asociación Civil

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Accidente CerebroVascular (ACV) es la segunda causa de muerte y la primera de discapacidad en los adultos, a nivel mundial. Si analizamos la etimología de las palabras, deberíamos referirnos a “ATAQUE CEREBROVASCULAR”, ya que los accidentes pueden prevenirse.

En nuestro país, se producen aproximadamente 270 casos por cada 100 mil habitantes. Cada cuatro minutos, una persona sufre un ataque cerebral, lo cual equivale a un total de entre 130 y 140 mil personas por año. En CABA, solo el 60 % de las personas saben cómo detectar un ACV y actuar en consecuencia. Solo 1 de cada 4 pacientes que sufre un ACV, llega a tiempo al hospital y más de 20 mil personas mueren al año, a causa de esta patología. 

El cerebro tiene aproximadamente 120 millones de neuronas y, con un ACV, se pierden casi dos millones por minuto. Estas cifras que son realmente alarmantes, no están acompañadas por una concientización apropiada y acorde a una enfermedad con tasas de mortalidad y discapacidad tan altas. En este sentido, la población tiene más conciencia y sabe actuar con mayor rapidez frente a un infarto (50 mil casos por año).

Existen dos variedades de ACV: el isquémico y el hemorrágico. Los ACV ISQUÉMICOS se producen por la interrupción o bloqueo de una arteria que lleva sangre al cerebro, ya sea por una trombosis o una embolia (en estos casos, se cuenta con 3 horas para recibir un tratamiento eficaz; en ciertas condiciones, puede ser hasta 4 horas y media).

Los ACV HEMORRÁGICOS se producen por la rotura de un vaso, con la consecuente hemorragia cerebral que provoca una presentación más abrupta, tiene una alta tasa de mortalidad y requiere, en algunos pacientes, tratamiento quirúrgico inmediato.

Por todo esto, es necesario instruir y capacitar a la población sobre el reconocimiento temprano de los signos clínicos del ACV y la búsqueda inmediata de atención médica, ya que, de esta manera, se pueden reducir las posibilidades de muerte y discapacidad de forma considerable.

Síntomas que se deben tener en cuenta:


1) ASIMETRIA FACIAL: se pierde la simetría de la sonrisa en la cara ("parece torcida")
2) TRASTORNOS EN EL HABLA O CUANDO LA PERSONA NO COMPRENDE LO QUE SE LE DICE.
3) BRAZO CAIDO: debilidad en un brazo, que puede acompañarse o no de debilidad en la pierna del mismo lado.
4) DOLOR DE CABEZA: de gran intensidad.

5) PÉRDIDA DE LA VISIÓN O VISIÓN BORROSA.
6) DIFICULTAD PARA COORDINAR LOS MOVIMIENTOS, CAÍDAS O DIFICULTAD PARA CAMINAR.
7) MAREOS O VÉRTIGO

Un ACV afecta a casi al 30 % de las personas mayores de 65 años y el riesgo de padecerlo se duplica en cada década a partir de los 65 años. También puede ocurrir en personas jóvenes con factores de riesgo. En los mayores de 65 años, el 20 % de las personas es dependiente de terceros en sus actividades diarias hasta los 6 meses y el 46 % tienen déficit cognitivo. Por lo tanto, un episodio de ACV no solo cambia la vida de la persona que la padece, sino también la de toda su familia y amigos.

Factores de riesgo controlables o modificables (estos explican el 90% del riesgo de presentarlo):


1) PRESIÓN ARTERIAL: juega un rol crucial. En el ACV Hemorrágico, se encuentra en el 85% de los pacientes y en alrededor del 50 % de los isquémicos.
2) DIETA SALUDABLE: aumentar el consumo de verduras, frutas y productos lácteos bajos en grasa y grasa saturada reducida; evitar el consumo excesivo de sal y la baja ingesta de potasio para disminuir la presión arterial.
3) CONSUMO DE ALCOHOL: de manera leve a moderada.
4) NO FUMAR: Es un factor potente de riesgo de ACV Isquémico (lo duplica), mientras que dicho riesgo aumenta de 2 a 4 veces para el ACV Hemorrágico.
5) ACTIVIDAD FÍSICA: se recomienda 150 minutos por semana de intensidad moderada (por ejemplo, una caminata rápida) o 75 minutos por semana de actividad aeróbica de intensidad vigorosa (por ejemplo, correr) o una combinación equivalente. ¡Siempre es mejor realizar cualquier tipo de actividad física que ninguna!.
6) USO DE ANTICONCEPTIVOS ORALES.
7) DIABETES MELLITUS: es un factor de riesgo independiente de ACV, duplica el riesgo con una mortalidad del 20 %.
8) OBESIDAD (índice de masa corporal: Peso / Talla 2 > 30 kg / m2 ). OBESIDAD MÓRBIDA (IMC > 40 kg / m2). SOBREPESO (IMC entre 25 a 29 kg / m2). Los hombres que presentan una circunferencia de cintura > 102 cm y las mujeres con una circunferencia de cintura > 88 cm, están clasificados como obesos abdominales.

Factores de riesgo no modificables:


1) EDAD.
2) GÉNERO: los hombres son más propensos a tener un ACV.
3) HERENCIA: tendencia familiar.
4) ANTECEDENTES PERSONALES: aquellos que ya tuvieron un ACV, presentan un mayor peligro de volver a presentar otro episodio.
5) ARRITMIAS: la presencia de fibrilación auricular, aun en ausencia de enfermedad valvular cardíaca, se asocia con un aumento de riesgo de padecer un ACV Isquémico de 4 a 5 veces.
6) CARDIOPATÍAS.

Una vez que se tuvo un ACV se debe focalizar el tratamiento para lograr la mayor independencia posible. La recuperación y la rehabilitación deben iniciarse cuanto antes, es decir, se debe volver a habilitar la función… RE APRENDER… para alcanzar nuevamente la reinserción familiar y social.

 

Acerca de ALPI

 

ALPI Asociación Civil es una entidad que se dedica al diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de patologías neuromotrices en pacientes pediátricos y adultos, desde hace más de 70 años. La institución trabaja intensamente en la ampliación y modernización de su centro de rehabilitación neuromotriz. Este espacio permite la atención de pacientes cuyas patologías derivan de un accidente, lesión o enfermedad. La entidad también ofrece un Certificado de Accesibilidad a todos aquellos establecimientos públicos y/o privados que estén interesados en adaptar sus espacios para personas con movilidad reducida y también es sede de la Escuela Metropolitana de Altos Estudios (EMAE), el primer espacio de inclusión educativa terciaria de Latinoamérica.

 

Prensa ALPI - 23/10/18


Boletín Oficial: Ediciones anteriores - ANMAT: Comunicados anteriores


www.inversorsalud.com.ar - info@inversorsalud.com.ar

 

 

https://www.facebook.com/carlos.orozco.9480